Saltar al contenido

Letanías del Santo Rosario

Letanías del Santo Rosario

“Y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Y de dónde esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?……El Santo Evangelio según San Lucas, capítulo 1, versículo (42 y 43). Versión Reina Valera 1569.

Las letanías del santo rosario, conocidas también como letanía lauretana, son una serie de súplicas realizadas a diferentes santos, objetos sagrados y divinidades, con el fin de que rueguen e intercedan por nosotros ante Dios, ya sea por un favor, por una necesidad o por el eterno descaso del alma de algún difunto.

¿Qué es una letanía? ¿Letanía significado? La palabra letanía es de origen griego y significa ruego o súplica de orden público.

Origen de las Letanías del Rosario Católico

Las letanías de la Santísima Virgen María tienen su origen en el siglo VII y pronto se empezaron a multiplicar y expandirse por el resto de las iglesias cristianas. Por decreto papal de Clemente VIII en el año 1601 se aprobó utilizar las letanías lauretanas dentro de los rituales católicos.

letanías de la Santísima Virgen María
Santísima Virgen María

Inicialmente se tomaron las letanías de un manuscrito del siglo XII, cuyas letanías eran dedicadas específicamente a la Virgen de Loreto, esta es la razón por la que se empezaron a conocer como letanías lauretanas.

Las letanías han estado presentes desde el inicio de la cristiandad. En los primeros años del cristianismo, los sacerdotes y fieles realizaban letanías en forma de plegaría durante las procesiones.

Al inicio, las letanías iban dirigidas directamente a Dios, luego con el creciente culto hacia la Virgen María se empezaron a añadir varios tipos de invocaciones marianas usadas formalmente a partir del siglo VII.

Para el siglo III ya existía una especie de letanías marianas. Durante estas plegarias se invocaba a la Virgen María de tres modos:

  • Santa María.
  • Santa Madre de Dios.
  • Santa Virgen de las vírgenes.

Unida a estas tres invocaciones de la Virgen María, poco a poco se le fueron sumando elogios a los apóstoles, a los santos orientales para terminar con las santas reliquias, que constituyen actualmente las letanías a la Virgen María.

Con la unión del Santo Rosario al rito católico para intercesión ante la Virgen María ante Dios, las letanías pasaron de ser cantos marianos y oraciones a formar parte importante de este ritual, donde al final de cada misterio se le ruega a cada una de las invocaciones de las letanías de la Santísima Virgen María que ruegue por nosotros ante Dios.

Poco a poco, durante el siglo XV y XVI se empezaron en añadir cada vez más y más letanías. A mediados del siglo XVI en el Santuario de Loreto (Italia) surgen las letanías modernas, conocidas en la actualidad como letanías lauretanas; a estas letanías se les añadía alabanzas bíblicas, se hicieron tan populares que poco a poco empezaron a sustituir a las originales.

El Papa Sixto V las aprobó en 1587. Pero con el transcurrir de los años, cada vez más se empezaron a añadir más y más letanías, la situación se volvió bastante exagerada. En Loreto tenían varias letanías para un día específico de la semana. El decreto papal de Clemente VII del 6 de septiembre de 1601 prohibió todas las letanías, a excepción de las que ya existían en el misal del Santuario de Loreto.

Con el tiempo, poco a poco, se le ha ido añadiendo más invocaciones:

  1. Auxilio de los cristianos: Debido a la batalla de Lepanto (1587). La victoria de esta batalla se le atribuyó a la Virgen María.
  2. Madre Inmaculada: (1767) Debido al nuevo culto a la Santísima Inmaculada Concepción en los territorios del Imperio español, fue una petición del rey Carlos III de España al Papa.
  3. Reina concebida sin pecado original: (1854) Dado que el culto a la Inmaculada Concepción se expandió rápidamente.
  4. Reina del Santo Rosario: (1883) En honor a la Virgen del Rosario.
  5. Madre del Buen Consejo: (1903).
  6. Reina de la Paz: (1916): A petición por los hechos ocurridos durante la Primera Guerra Mundial.
  7. Reina Asunta del Cielo: (1951).
  8. Madre de la Iglesia: (1965) Al cierre del Concilio Vaticano.
  9. Madre de la Misericordia: Añadida por el Papa Juan Pablo II.
  10. Reina de la Familia: (1995) En honor a la familia, con una de las instituciones principales de la Iglesia.

La relación entre las Letanías y el Santo Rosario

La Santa Sede, para el año 2002, define a las letanías de la siguiente forma:

Serie de invocaciones prolongadas que están dirigidas a la Virgen María, una invocación tras otra la convierte en un flujo de oraciones de alabanzas pública”.

Las letanías, en la actualidad, están incorporadas dentro de lo que se conoce como el Santo Rosario, sin embargo, en sentido estricto no es necesario rezar el rosario para invocar las letanías.

La confusión radica en que el Papa León XIII recomendó que se cantaran las letanías lauretanas para concluir el Santo Rosario durante el mes de octubre (mes del Rosario) y desde allí se empezó a unir las letanías como parte fundamental del Rosario, pero no es así; son un acto de culto independiente que se pueden usar para homenajear y rendirle tributo a las diferentes invocaciones de la Madre de Dios.

Formato de las Letanías del Rosario Católico

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, padre celestial.

Respuesta: Ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo.

Dios, Espíritu Santo.

Santísima Trinidad, un solo Dios.

Las tres primeras invocaciones marianas son las letanías originales, las demás poco a poco fueron añadidas, ya sean en el Santuario de Loreto o por los diferentes Papas de la historia.

Respuesta: Ruega por nosotros.

Santa María.

Santa Madre de Dios.

Santa Virgen de las vírgenes.

Madre de Cristo.

Madre de la Iglesia.

Madre de la Divina Gracia.

Madre Purísima.

Madre Castísima.

Madre siempre Virgen.

Madre Inmaculada.

Madre Amable.

Madre Admirable.

Madre del Buen Consejo.

Madre del Creador.

Madre del Salvador.

Madre de Misericordia.

Virgen Prudentísima.

Virgen digna de veneración.

Virgen digna de alabanza.

Virgen Poderosa.

Virgen Clemente.

Virgen Fiel.

Espejo de Justicia.

Trono de Sabiduría.

Causa de nuestra alegría.

Vaso Espiritual.

Vaso de Honor.

Vaso Insigne de Devoción.

Rosa Mística.

Torre de David.

Torre de Marfil.

Casa de Oro.

Arca de la Alianza.

Puerta del Cielo.

Estrella de la mañana.

Salud de los enfermos.

Refugio de los pecadores.

Consuelo de los afligidos.

Auxilio de los cristianos.

Reina de los Ángeles.

Reina de los Arcángeles.

Reina de los Profetas.

Reina de los Apóstoles.

Reina de los Mártires.

Reina de los Confesores.

Reina de las Vírgenes.

Reina de todos los Santos.

Reina concebida sin pecado original.

Reina Asunta al Cielo.

Reina del Santo Rosario.

Reina de la Familia.

Reina de la Paz.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.

Ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.

Escúchanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.

Ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

Para que seamos dignos de alcanzar y gozar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Después de las letanías, se acostumbra a decir la siguiente oración:

“Te rogamos nos concedas, Señor Dios Nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de tristeza de la vida presente y disfrutar de las alegrías eternas.”

Por Cristo, nuestro Señor.

Amén.

En las letanías del rosario para difuntos se invocan las mismas letanías, con la diferencia de que las respuestas van a variar, se sustituye “ruega por nosotros”  por “ruega por él/ella”

Y se culmina con la siguiente oración:

¡Oh buen Jesús! Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu infinita misericordia.

Amén.

Formato de las Letanías de la Humildad

Las letanías de la humildad es un conjunto de invocaciones muy hermosas que se rezan a Dios, con el fin de quitar la soberbia de nuestro corazón y como un acto de obediencia y sencillez ante nuestro Señor.

Están basadas en las palabras del Cardenal Rafael Merry del Val.

Del deseo de ser lisonjeado. Líbrame Jesús.

Del deseo de ser alabado. Líbrame Jesús.

Del deseo de ser honrado. Líbrame Jesús.

Del deseo de ser aplaudido. Líbrame Jesús.

Del deseo de ser preferido a otros. Líbrame Jesús.

De deseo de ser consultado. Líbrame Jesús.

Jesús manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo.

Del deseo de ser aceptado. Líbrame Jesús.

Del deseo de ser comprendido. Líbrame Jesús.

Del deseo de ser consolado. Líbrame Jesús.

Del temor de ser despreciado. Líbrame Jesús.

Del temor de ser humillado. Líbrame Jesús.

Jesús manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo.

Del temor de ser calumniado. Líbrame Jesús.

Del temor de ser olvidado, Líbrame Jesús.

Del temor de ser puesto en ridículo. Líbrame Jesús.

Del temor de ser injuriado. Líbrame Jesús.

Del temor de ser juzgado. Líbrame Jesús.

Del temor de ser abandonado. Líbrame Jesús.

Jesús manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo.

Y se culmina con la siguiente oración:

“Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde nuestra miseria aquí en la tierra podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el Cielo”. Amén.

Formato de las Letanías de los Santos

Las letanías de los santos, al igual que todas las anteriores, son invocaciones y súplicas públicas que se le realizan a los santos, apóstoles y mártires de la inquisición, con el fin de que intercedan ante nuestro Señor por el perdón de nuestros pecados.

Las letanías de los santos inician como las letanías lauretanas, pero, después de la tercera invocación mariana, se empieza las peticiones a los diversos santos y mártires de la Iglesia Católica.

San Miguel .Ruega por nosotros.

San Gabriel. Ruega por nosotros.

San Rafael. Ruega por nosotros.

Todos los santos arcángeles. Ruega por nosotros.

San Juan Bautista. Ruega por nosotros.

San José. Ruega por nosotros.

Todos los santos profetas. Ruega por nosotros.

San Pedro. Ruega por nosotros.

San Pablo. Ruega por nosotros.

San Andrés. Ruega por nosotros.

Santiago. Ruega por nosotros.

San Juan. Ruega por nosotros.

Santo Tomás. Ruega por nosotros.

Santos Santiago y Felipe. Ruega por nosotros.

San Bartolomé. Ruega por nosotros.

San Mateo. Ruega por nosotros.

Santos Simón y Judas Tadeo. Ruega por nosotros.

Todos los santos apóstoles y evangelistas. Ruega por nosotros.

Todos los santos discípulos del Señor. Ruega por nosotros.

San Lorenzo. Ruega por nosotros.

Santa Lucía. Ruega por nosotros.

San Blas. Ruega por nosotros.

San Bonifacio. Ruega por nosotros.

San Estanislao. Ruega por nosotros.

San Josafat. Ruega por nosotros.

San Roque González. Ruega por nosotros.

San Pablo Miki. Ruega por nosotros.

San Andrés Kim Taegon. Ruega por nosotros.

(Esta es tan solo una parte de las letanías de los Santos). Cada vez que se invoca a uno de los Santos, la respuesta debe ser “Ruega por nosotros”.

De todo mal. Líbranos Señor.

De todo pecado. Líbranos Señor.

De la muerte eterna. Líbranos Señor

Por tu Encarnación. Te rogamos, óyenos.

Por tu Muerte y Resurrección. Te rogamos, óyenos.

Por la venida del Espíritu Santo. Te rogamos, óyenos.

Formato de las Letanías de la Divina Misericordia

Las letanías de la Divina Misericordia son un conjunto de invocaciones a la misericordia y el gran poder de Dios, de todas las letanías, son las más directas, debido a que se le pide directamente a la misericordia de Dios, con el fin del perdón de nuestro pecado, sin la acción de un intermediario.

Inician del mismo modo que todas las letanías, sin embargo, en esta no se nombran las tres primeras invocaciones marianas (Santa María, Santa Madre de Dios. Santa Virgen de las vírgenes).

Un ejemplo en su versión corta es el siguiente:

Misericordia Divina, supremo atributo de Dios. En ti confiamos.

Misericordia Divina, insondable amor del Santificador. En ti confiamos.

Misericordia Divina, misterio incomprensible de la Santa Trinidad. En ti confiamos.

Misericordia Divina, expresión del máximo poder de Dios. En ti confiamos.

Misericordia Divina, en la creación de los espíritus celestiales. En ti confiamos.

Misericordia Divina, que de la nada nos llamó a la existencia. En ti confiamos.

Misericordia Divina, que abarca todo el universo. En ti confiamos.

Misericordia Divina, que nos otorga la vida inmortal. En ti confiamos.

Misericordia Divina, que nos protege de los castigos merecidos. En ti confiamos.