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Jaculatorias del Rosario

La Real Academia Española (RAE), define a las jaculatorias como las súplicas u oraciones que se envían o se lanzan al cielo, y realmente actúan cuando se hacen de corazón.

Las jaculatorias se reconocen de una manera fácil y rápida, por ser enunciados cortos que se repiten varias veces, teniendo como característica principal que son utilizadas tanto para rogar como para honrar a Dios.

Dichas jaculatorias pueden identificarse también en el responsorio, que se define como la cartilla donde se ubican los cantos o versículos que son entonados por el grupo de lectores y respondidos por los asistentes. La letra V significa VERSICULUM (versículo), y la R significa RESPONSUM (respuesta).

Jaculatorias del rosario

El rosario es un rezo muy conocido y tradicional de los cristianos, consiste en una serie de oraciones hacia la Virgen María y Jesucristo, acompañado de las oraciones que ya conocemos, el Padre Nuestro, el Ave María y un Gloria al Padre. La iglesia entrega las causas más difíciles a los Rezos del Santo Rosario, llamado así por los seguidores de Dios.

Es por ello que, las jaculatorias del rosario, son las oraciones breves muy tradicionales en la iglesia y en los cristianos. Se caracterizan por estar dirigidas a la Virgen Santísima y a los Santos, esto con el fin de tener a Dios presente a lo largo de nuestro día.

Asimismo, otra de las características que definen a las jaculatorias del rosario es que normalmente van seguidas por otra oración, a modo de respuesta de esa jaculatoria, es decir, en el caso de la jaculatoria “Santa María” le sigue la letanía: “Ruega por nosotros”.

Es importante tener en cuenta que las jaculatorias del rosario no necesariamente tienen que ser leídas, pues consisten en oraciones que nacen de manera natural para afianzar la unión entre nosotros con la Santísima Virgen María, Jesucristo y Dios.

Luego de terminar todos los misterios del rosario, conjuntamente con sus oraciones, es el momento de las jaculatorias del rosario, todas las oraciones vinculadas engrandecen el poder que tiene el Santo Rosario hacía la Virgen María, Jesucristo y Dios padre todopoderoso.

Es por ello que, el Santo Rosario, así como las Jaculatorias, se han convertido en una de las maneras de exaltar y demostrarle a Dios, como cristianos, que lo tenemos presente cada día de nuestras vidas.

Jaculatorias para los difuntos

Las jaculatorias para los difuntos siguen siendo oraciones cortas que son enviadas a Dios, pero con la diferencia que también van dirigidas a los fieles difuntos.

Es decir, cuando las personas fallecen, se recomienda realizarles el novenario, que consiste en rezar un rosario completo acompañado de los misterios que correspondan para ese día, además de las oraciones correspondientes y las jaculatorias.

Esencialmente, el Santo Rosario que rezamos dirigido a los fieles difuntos, tiene como función, entregar al difunto en las manos del padre todopoderoso Dios, todas las oraciones conjuntas son importantes para esa persona que ya no se encuentra físicamente con nosotros.

Otra de las características importantes de las jaculatorias para los difuntos es que se encarga de que la Virgen María realice la intercesión de nosotros ante Dios nuestro señor, es decir, la intervención entre Dios y la Virgen María se hará efectiva en favor de los difuntos.

Jaculatorias dirigidas a Jesucristo

Cabe destacar que la “V” lo dice quién se encargará de dirigir la jaculatoria y la “R” lo repetirán todos los presentes que integrarán dicha oración.

V. Jesús, manso y humilde de corazón,
R. haz mi corazón semejante al tuyo.

V. Sagrado Corazón de Jesús,
R. en Vos confío.

V. Sagrado Corazón de Jesús,
R. perdónanos y sé nuestro Rey.

V. Corazón de Jesús,
R. que os ame y os haga amar.

V. Corazón divino de Jesús,
R. convierte a los pecadores, salva a los moribundos, libra a las almas santas
del purgatorio.

V. Dulce corazón de mi Jesús,
R. haz que te ame siempre más y más.

V. Sagrado Corazón de Jesús,
R. protege nuestras familias.

V. En los cielos y en la tierra sea para siempre alabado,
R. el corazón amoroso de Jesús Sacramentado.

V. Sea por siempre bendito y adorado Cristo, Nuestro Señor Sacramentado,
R. Nuestro Rey por los siglos de los siglos.

V. Alabemos y demos gracias en cada instante y momento,
R. al Santísimo y Divinísimo Sacramento.

Jesucristo ocupa un papel importante en nuestra vida, y es que, gracias a Él, se afianzó la creencia hacia Dios.

Mediante sus demostraciones de paz, esperanza y sus enseñanzas, nos ayuda a cambiar nuestras vidas, logrando que nuestra fe se eleve poco a poco.

Estas jaculatorias con dirección a Jesucristo, son una manera sencilla de siempre tenerlo presente en nuestras vidas, para agradecerle y consolidar el cristianismo en nuestra existencia.

Jaculatorias dirigidas a la Santísima Virgen María

V. Ave María Purísima,
R. sin pecado concebida.

V. Dulce Corazón de María,
R. sed la salvación del alma mía.

V. María, Madre de Gracia, Madre de Misericordia,
R. en la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

V. Santa María de Guadalupe,
R. ruega por nosotros.

V. Santa María de Guadalupe,
R. Salva a nuestra patria y conserva nuestra fe.

V. Santa María del buen camino,
R. haz que lleguemos sanos y salvos a nuestro destino.

V. Por tu limpia concepción, ¡oh Soberana Princesa!
R. una muy grande pureza te pedimos de corazón.

V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios,
R. para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

V. Inmaculada reina de la paz,
R. ruega por nosotros.

V. Madre de amor, de dolor y misericordia,
R. ruega por nosotros.

La Santísima Virgen María representa en nuestras vidas el poder de la unión, el respeto y la paz. Pero, sobre todo, la alianza familiar; esto sucede porque la Virgen María siempre demostró su afecto y amor hacia su hijo Jesús.

Es por ello que, las jaculatorias enviadas hacia la Virgen María son una forma natural de reforzar el amor que tenemos hacia a ella, además del agradecimiento por todo lo que en vida pudo enseñarnos, y que ahora desde el cielo lo sigue haciendo.

Jaculatorias dirigidas al Espíritu Santo

V. Espíritu Santo, fuente de luz,
R. ¡ilumínanos!

V. Espíritu Santo, fuente de sabiduría,
R. guíanos.

V. Espíritu Santo, fuente de amor,
R. llénanos.

V. Espíritu Santo, dulce huésped de mi alma,
R. permaneced en mí, y que yo permanezca siempre en ti.

El Espíritu Santo está presente en nuestro día a día. Existen momentos en la vida donde queremos lanzar todo por la borda, y no tenemos a nadie cerca para que nos ayude, es allí donde Dios envía al Espíritu Santo para que nos brinde su apoyo, es por esto que nosotros se lo agradecemos por medio de estas jaculatorias.

Jaculatorias dirigidas a Jesús, José y María

V. Jesús, José y María,
R. os doy el corazón y el alma mía.

V. Jesús, José y María,
R. asistidme en mi última agonía.

V. Jesús, José y María,
R. en Vos descanse en paz el alma mía.

La Sagrada Familia, como los conocemos, está representada por Jesús, María y José. Las jaculatorias dirigidas hacia ellos son un modo de agradecerles por crear en nosotros esa fortaleza que tiene como resultado la unión y la conexión entre la familia.

Jaculatorias dirigidas a Los Santos y Ángeles

V. Patriarca San José,
R. ruega por nosotros.

V. San José, mi padre y señor,
R. enséñame a querer más cada día a Jesús y María.

V. Haced, San José, que vivamos una vida inocente,
R. y esté siempre asegurada bajo vuestro patrocinio.

V. Santos y Mártires de Cristo Rey,
R. rueguen por nosotros.

V. Santísima Trinidad, un solo Dios; creo en ti; espero en ti, os amo y
os adoro;
R. ten piedad de mí, ahora y en la hora de mi muerte, y salvadme.

V. Haced, San José, que vivamos una vida inocente,
R. y esté siempre asegurada bajo vuestro patrocinio.

Efectivamente, gracias al cristianismo observamos que los ángeles y los santos existen, no los vemos con nuestros ojos, pero sí con los actos de fe que tengan hacia nosotros.

Es por esta razón que, las jaculatorias dirigidas a ellos, nos ayudan a que nuestro camino del bien esté mejor guiado.

Jaculatorias dirigidas a los difuntos

“Querido hermano: te entrego a Dios y, como criatura suya, te pongo en sus manos, pues es tu Hacedor, que te formó del polvo de la tierra, y al dejar esta vida, salgan a tu encuentro la VIRGEN MARIA y todos los ángeles y santos.

Que Cristo, que sufrió muerte de cruz por ti, te conceda la libertad verdadera. Que Cristo, Buen Pastor, te cuente entre sus ovejas Que te perdone todos tus pecados y te agregue al número de sus elegidos.

Señor Jesús, Salvador del mundo te encomendamos a… (Nombre del difunto) y te rogamos que lo recibas en el gozo de tu Reino, pues por él bajaste a la tierra”.

Existen miles de formas de recordar a nuestros difuntos, de tenerlos presentes en nuestras vidas, aunque sea por un instante. Y esto es gracias a la iglesia, sus misas y sus jaculatorias dirigidas a los difuntos.

Cada vez que recordamos a nuestros difuntos en vida, quizás nos hiera muchísimo, pero, a través de las jaculatorias para los muertos, podremos sentirnos cerca de ellos.