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Rosario de la Divina Misericordia

El Rosario de la Divina Misericordia o Rosario de la Misericordia se trata de una oración que recuerda el momento en el cual Jesús demostró a todos su inmenso amor al morir por nosotros en la cruz, allí derramó su preciosa sangre para que nuestros pecados fueran absueltos.

Este Santo Rosario fue revelado por Jesús a la religiosa polaca Faustina Kowalska entre 1931 y 1938 para pedir a Dios su misericordia y el perdón de los pecados de la humanidad, siendo el Hijo el mediador entre el Creador y nosotros.

En su diario, Faustina relató que tuvo encuentros con Jesús y ÉL mismo pedía que los plasmara y, gracias a eso, hoy millones de fieles alrededor del mundo entero pueden hacer esta hermosa oración.

En dichos escritos se asegura que aquél que realice el rosario será recompensado con las promesas que el Hijo de Dios le dio a conocer a la religiosa.

Promesas de Jesús de la Misericordia

A continuación, se mostrarán pequeños fragmentos de las promesas de Jesús que quedaron plasmadas en el diario de Sor Faustina.

“A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas el Juez, sino el Salvador Misericordioso” (Diario, 1075)

“… a todos los que proclamen esta gran misericordia Mía. Yo mismo los defenderé en la hora de la muerte como Mi gloria, aunque los pecados de las almas sean negros como la noche” (Diario, 379)

“Todas las almas que Adoren Mi misericordia y propaguen la devoción invitando a otras almas a confiar en Mi misericordia no experimentarán terror en la hora de la muerte. Mi misericordia las protegerá en ese último combate” (Diario, 1540).

“Reza incesantemente esta Coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran Misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación” (Diario, 687)

“Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz.” (Diario, 1541)

Fue el papa Juan Pablo II quién hizo un reconocimiento especial a la Divina Misericordia, promulgando su fiesta cada segundo domingo de Pascua. Asimismo, canonizó a Sor Faustina el 30 de abril del año 2000 frente a miles de feligreses católicos.

¿Cómo Rezar el Rosario de la Divina Misericordia?

A diferencia del Rosario del Espíritu Santo, el rosario de la Divina Misericordia utiliza una camándula similar a las que utilizan para rezar el Rosario de la Rosa Mística, el Rosario de la Virgen, el Rosario de Liberación, el Rosario Guadalupano y el Rosario Meditado.

  • Para iniciar el rosario hay que santiguarse diciendo:

“En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén”.

  • Luego se hace una oración de entrada (opcional).

“Expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó para las almas y el mar de misericordia se abrió para el mundo entero. Oh fuente de vida, insondable Misericordia Divina, abarca al mundo entero y derrámate sobre nosotros”.

“Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús, como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío”.

  • Seguidamente se hace un Padre Nuestro

“Padre Nuestro, que estás en el cielo, santificado sea Tu nombre; venga a nosotros Tu reino; hágase Tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén”.

  • Al término se reza un Avemaría

“Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.

  • Antes de iniciar con las cuentas, hay que hacer un Credo de los Apóstoles

“Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, Su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén”.

  • En las cuentas grandes, o antes de cada decena, se debe repetir la oración del Padre Eterno.

“Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero”.

  • Luego, en las 10 cuentas pequeñas se debe repetir favosamente:

“Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”.

  • Hay que repetir el “Padre Eterno” y “Por su dolosa pasión” en cada grupo de cuentas. Luego se debe rezar la doxología final tres veces diciendo:

“Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero”.

  • Para cerrar el rosario de la Misericordia se hace una oración final (opcional):

“Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentamos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia Mismos”.

El rosario de la Divina Misericordia o Coronilla a la Divina Misericordia puede hacerse a cualquier hora y cualquier día de la semana, pero Jesús pidió que se hiciera especialmente en forma de nueve días previos a la celebración de la Misericordia e hizo la siguiente promesa:

“Durante este novenario concederé a las almas toda clase de gracias”